martes, 7 de diciembre de 2010

Al fin... Un rayito de sol

No... no tiene que ver con que estoy viviendo en la "ciudad de la esperanza", ni tampoco con el clima, porque curiosamente estos días han estado algo grises y bastante fríos (me encantan los días nublados ¿ya se los había dicho?), más bien es porque en mi cielo irónicamente se ha dejado ver algo de sol y mis días han sido más relajados y bastante buenos.
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Las nubes de tormenta comienzan a alejarse y junto con ellas va el estrés de estas dos últimas semanas. La urticaria nerviosa comienza a desaparecer; mi estómago y yo estamos agradecidos por la presencia de mi mamá que llegó, cual equipo de salvamente para mantenerme con vida en esta semana de exámenes que acabo de pasar. Por lo pronto, no más acidez estomacal, ni "intoxicación" con cafeína (ya el té negro no me hace nada ¬¬), se acabaron las horas de desvarío provocadas por mis desveladas, cuando a las 2:00 am todo comenzaba a verse bonito y yo decía puras incoherencias... Y eso que yo bien sana, no le entro a nada: mi máximo es la cafeína, el azúcar y el smog (este último de manera involuntaria, claro está).
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Ya comienzan a darme notas finales y hasta el momento todo bien, a perdir de boca. Pero aún no puedo cantar victoria sino hasta el sábado, cuando me entreguen mi última calificación.
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Por lo pronto, a seguir esperando.
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Saludos peatoniles,
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Yukino Pimienta.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Insisto... ¿dónde quedó el sol?

A unos cuantos días de haber pasado tremenda angustia por quiensabequecosa, me doy cuenta de que mi optimismo se va desgastando al mismo tiempo que mis fuerzas físicas. He rendido menos en la escuela (muy diferente a haberme rendido, eso no) y aunque no lo quiero aceptar, la verdad es que estoy algo cansada... Afortunadamente no de la vida, porque esa espero que me dure laaaargo tiempo.
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Lo que sí, es que me gustaría algún tiempo para mi y valga la redundancia, mi persona a la que tengo bastante descuidada; la verdad es que cuando se me olvida cortame las uñas de las manos es porque ya estoy grave (dado que estudio Gastronomía) y aunque no parecían garras (osea, ¿cuánto pueden crecer en una semana?), sinceramente al verme las manos casi me suelto a llorar... ni se diga depilarme las piernas. Afortunadamente no he ido a clases oliendo como vagabunda, porque eso sí, me procuro el sano baño diario y el cambio de ropa... lo que tengo de vagabunda es el cabello (que cuando está suelto lo llevo a la "león pasado por una secadora industrial") y los tennis, que claro algún daño colateral deben tener dada mi vida peatonil.
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Por suerte el semestre está por terminarse... Aunque a estas alturas del partido ya no se si es bueno o malo, dada la cantidad de trabajos que nos han dejado y la presión de los exámenes finales, que en esta ocasión debo preparar mejor para cerrar con broche de oro este ciclo.
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Por lo pronto, no desistir, ya que como dijera el "padre piedra": No te revientes reata, que es el último jalón. Así que a organizar mis trabajos, hacer a un lado los problemas sentimentales, planear el aseo del búnker al que tengo muy descuidado (ya hasta me da pena vivir así) y eso que ya tengo roomie, pero su compañía y colaboración brillan por su ausencia. Por lo que supongo optaré por calendarizar mis actividades, agregaré a mi presupuesto un multivitamínico, y muchas frutas y verduras... Y a seguir echando mano del corrector de ojeras al que ya tengo casi dominado.
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Por suerte en este blog se valen las confesiones y el buzón de quejas y sugerencias no ha funcionado desde hace rato; pero por si se diera el caso les recuerdo que se reciben desde avisos parroquiales, mensajes de aliento, piropos bien intencionados, porras y ánimos compartidos... mentadas y regaños, favor de abstenerse, que con los olvidos de ciertas personitas ya tengo suficiente.
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Saludos peatoniles,
Yukino Pimienta.... Ama y señora del búnker (ah! y Cinderella, también >.<)

lunes, 15 de noviembre de 2010

Here comes the sun...

Bonita canción, mi favorita de los beatles... Y en realidad quisiera que el sol saliera para mi, especialmente en estos tres días que han estado bastante deplorables.

Sin nada mejor que contar...
Pronto saldrá el sol, lo se.

Saludos medio deprimentes.

Yukino.

sábado, 9 de octubre de 2010

Stand by

A pocos días de haber concluído la semana de exámenes, la vida sigue y los trabajos, clases, tráfico y cierre de calles (por aquello del centenario del Aniv. de la Rev. - y no me refiero a las tan nombradas personas que les tocó llamarse así-) también.
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Ayer tuve la segunda práctica en cocina (apenas, me dicen que vamos atrasados), que a decir verdad es como si fuera la primera, ya que en la anterior a mi brigada le tocó llevar las compras y toda la clase nos la pasamos pesando ingredientes y las mermas de los mismos para llenar la receta estándar. Tal era la aburrición, que a mitad de clase, al sorprendernos en estado de contemplación, nos lanzamos con cierto desquicio a lavar trastes por el mero gusto de hacer algo (que no lea esto mi mamá, que en Diciembre se desquita).
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El caso es que en esta segunda práctica, que fue individual; me estrené como mula de carga y casi pierdo el brazo o esa es la sensación que ahora me queda. Tuve a bien en preveer de llevar con anticipación mi tabla y dos frascos (de a dos litros) para los chiles en vinagre que elaboramos... Lo demás lo llevé el día de la práctica... Mala idea.
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Viernes 4:30 am. Abrí los ojos y por fuerza divina me despegué de mi cama para meterme a bañar, medio desayuné un tazón con copos de avena y salí disparada a las 6:15 am a la parada de autobuses; para la suerte que me traía, no pasaba el ingrato autobús, por lo que tuve que tomar otro y hacer escala en el metro y yo con una bolsota tipo "ecológica" (así de grande, pues) llena de verduras y otros ingredientes, mi bolsa con mi libreta y según yo para repartir el peso, el litro de aceite de oliva que en ese momento me pesaba como si fuera de 5 lts y por si fuera poco, mi estuche de cuchillos y el resto de mi uniforme bien dobladito (el pantalón ya lo traía puesto, de eso si me fijé). Llegué por obra de quien sabe que santo y todavía con el ánimo encendido para correr a cambiarme y estar a tiempo con mi brigada en la cocina.
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Nos concentramos en hacer la práctica lo mejor posible, controlando el temblor de la mano bajo la mirada del chef. Al final todo resultó bien, y hasta hay fotos de los frascos, que no presumo porque el Chef las tomó. Pero no todo fue miel sobre hojuelas, sucede que cuando estaba secando mi cuchillo, voltée a ver al chef que en ese momento dijo algo y fue entonces cuando sentí el corte... Ustedes dirán: Se pasó casi dos horas cortando verduras y se va cortando por secar su cuchillo. Les doy la razón, así de bizarro es mi mundo algunas veces.
Para no alarmar a nadie y como ya estábamos con el tiempo encima, presioné la herida con una magitel y seguí secando mi equipo. Ya afuera, corrí a la enfermería, para según yo ir por un curita... Salí de ahí con un mini vendaje.
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No se alarmen, que hierba mala nunca muere y como no soy Nena Daconte (véase "El rastro de tu sangre en la nieve" en Extraños peregrinos, 12 cuentos) aquí sigo. Ahora sólo me duele el hombro por cargar y el antebrazo por cortar... ¡Debilucha!
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¡Ah!, que bonita es la vida cuando se duerme bien:
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Como pude llegué a mi búnker cargando un frasco de 2 litros (más su contenido, que fácil lo duplica); el otro frasco lo dejé en mi locker, amén de que me amonesten por dejar comida. Agréguenle a la carga dos contenedores con las verduras cortaditas que me sobraron y de paso otros enseres que no vale la pena mencionar... ¡Ah! y de paso, me llevé mi gorro para evitar que se impregnara del olor a vinagre.
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Sólo llegué, metí las verduras al frigobar y me recosté "un rato". Me levanté a las 8:30 con el cuerpo adolorido, una sed de camello y un tremendo antojo de comer un chocolatín (hagan cuentas, desayuné a las 4:00pm). Así que puse pies a la obra y me encaminé al "globo" más cercano para saciar mi hambre. Terminé comprando un pastelito, una dona y una ciabatta que tuve a bien preparar al llegar al búnker, y después a seguir durmiendo.
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Insisto, qué linda es la vida cuando se duerme bien.
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Saludos somnolientos.
Yukino.

sábado, 2 de octubre de 2010

Recapitulando


No he entrado en fase de hibernación, tampoco he estado en otro universo paralelo ni mucho menos me he encerrado en mi búnker, sólo he estado algo ocupada.
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Ya nos entregaron la última calificación y al fin se acabaron los primeros exámenes parciales; tras varios días de carreras para llegar a tiempo y mal pasadas por hacer trabajos, el resultado final me deja bastante tranquila. No tuve notas excelentes (excepto en dos materias jeje), pero en general me fue bastante bien, claro que podría mejorar así que ese es el siguiente reto.
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Por lo pronto todo va bien en mi vida, al fin estoy haciendo lo que me gusta, vivo en el D.F., mi lugar de nacimiento y aunque no es la mejor ciudad del mundo a mi me deja bastante satisfecha... Creo que esta ciudad tiene espacio para todos los gustos y acomodo para todas las tallas, aunque sea en microbuses miniatura.
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En mi búnker las cosas han cambiado un poco. Ya tengo roomie, se trata de una de mis amigas de la secundaria que también optó por mudarse al Defectuoso en busca de una nueva vida, así que se agradece la compañía y la división de gastos. También hemos ampliado nuestros enseres domésticos; mi cocinita aún no se parece a la de un gourmet, pero ya tengo lo más básico para preparar algo descente, afortunadamente en el frigobar y la despensa siempre hay algo que comer, es sólo cuestión de imaginación (aveces de mucha) y disposición para cocinar algo.
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También tenemos nuevas plantitas por lo que la vida en estos lares ya se hace más visible. Cosa curiosa, a falta de luz solar en el interior del edificio (vivo en un segundo piso), suelo dejar las cortinas descorridas y extrañamente no he captado miradas curiosas de vecinos... o son muy respetuosos o yo soy muy distraída; en fin que "el pago por evento" no es nada del otro mundo, de todas formas evito andar en ropa interior cuando tengo las cortinas descorridas... Sólo por si acaso...
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El estado en el búnker: Viento en popa.
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Saludos peatoniles,
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Yukino

jueves, 2 de septiembre de 2010

Tribulaciones peatoniles 1

Eso de ser peatona tiene su gracia y más en una ciudad tan congestionada (por donde quieran verle) con lo es el D.F. Aquí algunos ejemplos:
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1. Si creía que mis pies podían llevarme a cualquier lado... Efectivamente he estado en lo cierto, particularmente cuando hay tráfico, marchas, cierre de calles o simplemente cuando al chofer del microbús se le antoja dar vuelta donde no, para "acortar la ruta" o como luego dicen "Ps' es que ya no nos dejan señorita, por lo de las fiestas del bicentenario, pero la dejo una cuadra adelante... Pa' que no camine tanto".... (no me ayude tanto).
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2. El tiempo aquí es relativo, aveces me da por pensar que por más temprano que salga, no necesariamente garantiza que llegue a tiempo. Todo depende de factores externos como el clima, las marchas (otra vez ¿por qué será?), el tráfico que ya es un "paisaje" cotidiano y si se trata de andar en metro, la hora pico es algo que aún no termino de preveer.
Aveces voy toda pasmada, sacando la lengua para adelantarme a la hora pico y resulta que los andenes están vacíos; pero cuando voy con toda la calma del mundo resulta que está atiborrado de gente, y aunque lleve cierto tiempo de reserva, resulta que el metro se detiene "cierto" tiempo a no se qué y total que luego llego corriendo. (Contradicciones de la vida o alguien allá arriba no me quiere mucho).
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3. Y hablando del metro, he descubierto algo: Atención lectores, que aquí les viene la gran revelación (¬¬) ... El metro no es para gordos (ni tampoco las micros, que sí le hacen honor a su nombre), especialmente en horas pico (cada 15 minutos ¿será?).
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Es claro que no se pueden evitar todos esos contratiempos que de hecho vivo cada que salgo de mi nuevo hogar (búnker, parafraseando a otra bloguera) para hacer mi recorrido diario; sin embargo, en varias ocasiones prefiero apearme antes para continuar mi trayecto a pie, que es como me muevo mejor.
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Un saludo desde esta congestionada y atiborrada ciudad de nosecuantosmiles de habitantes más uno (yo).
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Saludos peatoniles,
Yukino.

viernes, 27 de agosto de 2010

Enviando señales de vida...

¡Atención! Las crónicas peatoniles cambian de rumbo... aquí la explicación:
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Exactamente ayer cumplí dos semanas de estar viviendo en el D.F. y aunque ha sido un cambio abrupto de la supuesta "tranquilidad" de Oaxaca a la agitada vida del D.F., la verdad es que ya le agarré el ritmo a la ciudad y sinceramente no me siento perdida (que tampoco nunca lo he sido).
Finalmente terminé regresando a mi lugar de nacimiento y en algún sentido, no me siento ajena a este lugar... ¿será que el D.F. es un lugar en el que todos encajamos?...Es posible, lo que sí es que la ahora llamada "ciudad de la esperanza" (¿será?) me ha recibido como a todos los que llegan día a día... Con la más absoluta y total indiferencia y aunque suene rarísimo, eso no me molesta en absoluto.
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¿Y qué hago en este lugar de cielo gris? se preguntarán ustedes... Pues, la verdad es que me encuentro aquí cumpliendo un firme propósito, que en realidad se trata de hacer lo que desde un principio quise. Verán, Hasta hace unas semanas, mi vida era un caos; acabo de terminar la licenciatura en Comunicación en una excelente universidad, conocí personas maravillosas y viví muchas experiencias tanto amargas, como peligrosas y muchas más felices; y todas por igual me hicieron madurar... Sin embargo, desde mediados de la carrera, una idea que estuvo presente desde el pricipio no me dejaba en paz y aunque trataba de ahuyentarla, me daba cuenta de que por más que la ignorara, interfería en mi vida haciéndome notar que lo que estaba estudiando no me hacía feliz; sin embargo me decidí a terminar y después... Volver a empezar.
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¿Y por qué no? Digo, muchas personas que conozco están volviendo a empezar y otras más continúan con su vidas, algunas más alegres y otras medio en decadencia... así que me pregunto ¿por qué no hacerlo?... Honestamente, no me llevó mucho tomar la desición final y a decir verdad, de un día para otro fui a comprar mi boleto y listo, heme aquí.
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Resulta que lo que siempre quise es estudiar Gastronomía, y aunque comunicación es una carrera muy bonita y no me arrepiento de haberla estudiado; lo cierto es que estoy muy contenta con esta desición... Y la verdad, es lo que me hace feliz.
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Entra cancioncita de elevador (momento para la reflexión y para que se recuperen de la sorpresa).
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Recapitulando.
  • Lugar elegido: El D.F.
  • Motivo por el cual aumento por 1 el número de habitantes de la ciudad más poblada de nuestro país: Estudiar la licenciatura en gastronomía.
  • El templo del conocimiento: El colegio de gastronomía de la Universidad del Claustro de Sor Juana.
  • Mi nuevo hogar: Un departamento diminuto, al que entre otras cosas lo que le hacía falta era vida, pero de eso ya me estoy encargando.
  • Enseres: Los básicos, una mesa medio inestable, una cama, un sofá, una estufa... ¡ah! y ya tengo frigobar. Dos tazas, una sartén, algunos cubiertos y dos platos... (y futura gastrónoma, ¿qué es eso?).
  • Compañía: Mi alma (medio maltrecha, pero "pior" es nada) y una pequeña planta que compré ayer.
El veredicto: Nada mal, para empezar...
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Por lo pronto, esta peatona se despide desde la selva de asfalto más famosa de nuestro país, con nuevas historias que compartir.
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Saludos peatoniles,
Yukino